12 de mayo de 2016
La contaminación atmosférica envejecería el cerebro

Nuevos estudios vuelven a confirmar y aunar con mas detalles el efecto de vivir en ciudades con aire contaminado y la salud cerebral.

A manera de ejemplo, mas de 3.5 millones de vehículos (autos, autobuses, camiones, camionetas, motocicletas) circulan a diario por la ciudad de México D.F, (Fimevic) con la consecuente liberación de tóxicos a una atmósfera ya contaminada.

Investigadores de las instituciones de Boston, Estados Unidos, (Beith Israel) y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston realizaron las investigaciones respectivas.

El hecho que cientos de millones de personas vivan en ciudades cubiertas de esmog y el hallazgo del daño del mismo sobre la estructura cerebral debe poner en alerta a los responsables en la materia y de la población en sí.

Se han evidenciado los enlaces entre las enfermedades cerebro-vasculares y el déficit cognitivo y se está estudiando mas para comprender el impacto en los cambios estructurales en el cerebro.

Los científicos usaron técnicas de exposición a largo plazo a ambientes con mucha contaminación atmosférica y marcadores de envejecimiento del cerebro utilizando imágenes de resonancia magnética.

Los responsables del estudio han analizado el historial médico de 900 personas que participaban en una investigación médica a largo plazo y han encontrado evidencias de los daños asociados a vivir en zonas contaminadas.

El aire contaminado de cada día.-

Las partículas contaminantes denominadas PM2,5 o «partículas menores a 2,5 micras» cuyo origen se deben a la combustión de combustibles fósiles (funcionamiento de automotores, plantas generadoras de energía eléctrica, quema de carbón) son altamente peligrosas porque son «fácilmente respirables» donde empiezan a deteriorar el organismo por la toxicidad de las mismas..

La gravedad del asunto.-

El incremento de sólo 2 microgramos por metro cúbico de PM2,5 equivale a casi un año de envejecimiento del cerebro. Por lo tanto, personas que viven en metrópolis altamente contaminadas se hallan dañando permanentemente su salud o reportan envejecimientos cerebrales prematuros.

La científica Elissa Wilker, investigadora del Centro “Beth Israel Deaconess” y coautora de la investigación señala que “el estudio realizado es un gran soporte que examina la relación de la mala calidad del aire y la estructura cerebro».

¿Y ahora?

Hay que revertir la situación porque la ciencia ha demostrados y lo sigue haciendo que la polución proveniente de la combustión de automotores, fábricas que vierten sus contaminantes al medio ambiente y/o las plantas de energía que funcionan con carbón, gas y petróleo están dañando la salud de las personas. Por algo 7 millones de personas fallecen con enfermedades relacionadas al smog, según advirtió la Organización Mundial de la Salud.

«Grosor de un cabello humano en comparación con las Partículas Menores de 10 y 5 micrómetros»

Proponer la creación y fortalecimiento del sistema de transporte masivo es vital en la medida que «sacar» de circulación un automóvil equivale a sacar un «escape» de gases contaminantes.

Relocalizar los cinturones industriales a la par que se deben adoptar tecnologías optimizadas y nada obsoletas debe ser política pública.

Cambiar la distribución de la matriz de consumo energético es vital. Hay que dar paso a las energías renovables limpias e infinitas. Menudo desafío pero deberá hacerse se quiera o no.

Modificar hábitos «malsanos» que atentan al medio ambiente por otros que son amigables con el mismo marcarán la diferencia.

Los resultados del presente estudio han sido publicados en la revista científica «Stroke» aprobada para su publicación en 26 e febrero de 2015.

FUENTE: Natura Medio Ambiental